Un concepto erróneo frecuente en la planificación patrimonial es la creencia de que tener un testamento lo blinda del proceso de sucesión. Este malentendido a menudo lleva a las personas a una falsa sensación de seguridad, asumiendo que su planificación patrimonial se realiza una vez que han redactado un testamento. Sin embargo, la realidad no es tan sencilla. Comprender la relación entre un testamento y una sucesión es esencial para una planificación patrimonial efectiva.
Un testamento es un documento clave en la planeación patrimonial, que sirve de guía para el tribunal testamento. Describe sus deseos con respecto a la distribución de sus bienes y el cuidado de cualquier hijo menor de edad. Si bien tener un testamento agiliza la testamento al identificar a los beneficiarios y proporcionar instrucciones explícitas, no anula la necesidad de la testamento. A través de la testamento, el testamento se convierte en un documento público, lo que permite al tribunal autenticarlo y garantizar que sus bienes se distribuyan según sus deseos.
La mayoría de las personas tienen un objetivo común de evitar la sucesión al planificar su patrimonio, no solo para mantener la privacidad, sino también para agilizar la distribución de activos a los beneficiarios. Afortunadamente, existen varias estrategias para eludir el proceso de sucesión:
Comprender e implementar estos métodos puede reducir significativamente la necesidad de una serie de probaciones, lo que permite una transferencia más rápida y sin problemas de activos a sus beneficiarios.